
Consecuencias de estudiar oposiciones
Preparar unas oposiciones no es solo estudiar.
Estudiar oposiciones es sostener durante meses —a veces años— una presión constante, una espera interminable y una exigencia interna que no siempre se ve desde fuera.
La mayoría de personas llegan a consulta diciendo:
“Sé que tengo que estudiar, pero no puedo más.”
Y casi nunca falla la capacidad.
Falla cómo se está sosteniendo el proceso por dentro.
La presión invisible
Las oposiciones implican convivir con la incertidumbre, el miedo a fallar, la comparación constante con otros y la sensación de que la vida está en pausa.
Todo se reduce a un objetivo: aprobar.
El cuerpo y la mente no están diseñados para sostener ese modo durante tanto tiempo.
Aparecen ansiedad, insomnio, bloqueo, apatía, culpa por descansar y dificultad para concentrarse.
No es debilidad.
Es desgaste
Cuando el problema no es rendir, sino sostener
Muchas personas no suspenden las oposiciones por falta de conocimientos, sino porque llegan agotadas emocionalmente, con una relación muy dura consigo mismas y la sensación constante de que nunca es suficiente.
El diálogo interno suele ser implacable:
“No hago lo bastante.”
“Voy tarde.”
“Los demás pueden más que yo.”
Ese nivel de autoexigencia no motiva.
Paraliza.
¿Cómo trabajo este proceso en consulta?
Mi forma de acompañar a opositores parte de una convicción:
el problema rara vez es de capacidad, sino de cómo se está viviendo el proceso por dentro.
El trabajo se mueve en tres niveles:
el diálogo interno y la autoexigencia,
la identidad más allá del resultado,
y estrategias psicológicas para el estudio.
No se trata de estudiar más.
Se trata de estudiar sin romperte por dentro.
Preparar la mente para el día del examen
Parte del trabajo es preparar psicológicamente el momento del examen: visualizar la situación, los nervios, el cansancio y el miedo a equivocarse, y aprender a estar ahí sin que la ansiedad te secuestre.
No para eliminar el miedo.
Sino para que no te paralice cuando más lo necesitas.
Estudiar oposiciones sin desaparecer de tu propia vida
El riesgo más grande no es suspender.
Es perderte a ti en el intento.
Cuando todo gira alrededor del examen, muchas personas dejan de sentirse personas y pasan a sentirse proyectos pendientes.
El acompañamiento psicológico permite algo fundamental:
seguir siendo tú mientras persigues una meta exigente.
No para rendirte.
Sino para no destruirte en el camino.
Acompañamiento psicológico para opositores
La mayoría de las personas con las que trabajo acaban aprobando, y muchas me dicen que una parte importante del aprobado ha tenido que ver con el acompañamiento psicológico.
No porque yo estudie por ellas, sino porque han podido llegar al examen con una mente más estable y una relación menos destructiva consigo mismas. Llegan siendo ellas. Confiando en que es posible.
Mi objetivo es que cada persona pueda llegar al examen siendo ella misma, sin perderse en el camino.
Pilar Romero — Psicóloga G Sanitaria