Cada vez más jóvenes buscan terapia. No siempre porque estén “mal”, sino porque sienten que algo no encaja.
“No sé qué me pasa, pero algo no encaja.”
Lo tienen “todo”, pero por dentro sienten vacío. En terapia observo que, aunque todo parezca perfecto, algo no encaja por dentro.
Frases que escucho en consulta
— “No sé lo que quiero.”
— “Voy en automático.”
— “Estoy cansado, pero no sé de qué.”
— “Todo me da igual.”
Detrás de estas palabras suele haber una identidad construida más desde fuera que desde dentro:
• Expectativas familiares, sociales, laborales o de pareja
• Presión constante de las redes sociales
• No se detienen a cuestionar si lo que hacen conecta con lo que realmente desean
Un cambio en la manera de acudir a terapia
Antes se acudía a terapia cuando algo se rompía.
Hoy muchos jóvenes llegan antes de romperse, y eso me permite acompañarles desde un espacio seguro y cercano.
No vienen solo a aliviar un síntoma. Vienen a entender:
• Por qué repiten relaciones que no les hacen bien
• Por qué se exigen tanto
• Por qué no disfrutan
• Por qué les cuesta decidir
• Por qué sienten que nada es suficiente
• Por qué no saben qué quieren para su futuro
Lo que realmente buscan
Aunque a veces no sepan expresarlo, lo que buscan no es solo dejar de sentirse mal. Buscan entenderse, ordenarse y escucharse por primera vez de verdad.
Desde mi experiencia, ahí está lo más valioso del trabajo terapéutico: no se trata únicamente de eliminar síntomas, sino de abrir un espacio donde explorar:
• Quién eres
• Qué quieres
• Qué necesitas
Muchos jóvenes no vienen a terapia para curarse. Vienen para empezar a vivir con más conciencia.
Y quizá eso sea lo más importante de su generación: no esperan tocar fondo para empezar a escucharse de verdad.
— Pilar Romero